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¿Qué perspectiva debe de tener el cristiano acerca del domingo? ¿Existe un día de reposo para el creyente Novo testamentario o es un asunto de preferencia personal?
El día de reposo es un don de Dios. “Al llegar el séptimo día, Dios descansó” (Gn. 2:2). Esto implica que el día de descanso es algo normal en la creación (Éx. 20:8-11) así como lo es el trabajo (Gn. 3:15) y la familia (Gn. 2:14). Es un don de Dios para el beneficio del ser humano “…yo, el Señor, les he dado el sábado” (Éx 16:29).
Las reglas ceremoniales sobre el sábado pertenecían al judaísmo. Dios dio a Israel como su nación, reglas morales, ceremoniales y civiles. Las ceremoniales y las civiles tenían que ver con el culto y prácticas de la sociedad. Por ejemplo reglas sobre esclavos (Éx. 21:1-11) o la protección de propiedades (Éx. 22:1-15). Durante el tiempo intertestamental los judíos introdujeron sus propias leyes adicionales (Mr. 7:5), especialmente sobre el sábado. Con el resultado de que Jesús mismo fue acusado de quebrantar la ley (Jn. 5: 9, 10, 18)
Las reglas morales pertenecían a cristianos. El concepto del día de reposo lleva la idea de descanso y adoración a Dios. Es comparable como los mandamientos de honrar a los padres o no matar, que son válidos para todo tiempo (Éx. 20:8-13 cp. Mr. 7:9-13, Mt. 5:21-22). Por motivo de la resurrección de Cristo el día de reposo ha cambiado desde el sábado hasta el domingo (Ap. 1.10, Hch. 20.7)
Existe el domingo para el beneficio del creyente. Para el cristiano este día no es un día de reglas humanas para alcanzar a la salvación (Col. 2:16; Gá. 4:9-10). Más bien es el día del Señor (Ap. 1:10), el día de celebrar la resurrección (Jn. 20:1, 19) y de la venida del Espíritu Santo (Hch. 2:1). Es un tiempo de renovación (Éx. 20:8-11), de bendición (Mt. 12:9-14) y una delicia (Is. 58:13).